19.8.13

¿:

Hoy la palabra se me rebela mças de lo comçun
!no solo por que al teclado se le ocurriço desconfigurarse
y mis dedos no pueden evitar seguir la rutina al escribir₧
sino, y especialmente, porque parecen romper con la realidad
mças açun de lo normal, de lo humanamente aceptable.
Aquello que supe usar tan bien para excusarme
para justificarme, para encontrarme la tercera pata
puso pie firme y me dijo basta.
Carajo, hacete un poquito cargo
de lo tan jodida que estças siendo.
Y no es para ser clichçe, eh, ni menos.
Entrçe en ese cçirculo irrefrenable
en el cual lo çunico que me sale
es ser una terrible hija de puta
¿con perdçon de mi madre+.

11.8.13

Vivir:

A ciegas,
trazar, trenzar,
tensar, trabar,
tramar lo inaprehensible.
Urdir con hilos invisibles
la trama de lo desconocido.


7.8.13

you were alone in a strange world you created.





Sauce

No creo en la casualidad
del sauce en mi ventana.
Despierto viéndolo derramar
agua lágrima en tu arena.

Ahora, en invierno
ni gotas le quedan
sólo ramitas
que el patio abovedan.

Mi existencia parece
estar atada a él.
Reverdece,
yo también.




En la Edad Media, para explicar la existencia de los vientos, decían que la naturaleza los había inventado por que odia el vacío.

28.7.13

Ahí descubrí mi límite.



Sos el eterno cliché de justificar inseguridades.

Más fácil es vivir en la ilusión de posesión

que entrar realmente en el juego,

asumirte débil

y aún en la anticipación de la pérdida

rematar con un sonrisa.

No me interesan las moscas muertas a mis pies.
Quiero algo vivo.


23.6.13

Párpados de sombra

Observo azorada la imagen que me sé incapaz de representar. No soy designio divino, mano a usar por alguna de las nueve. Ojalá me atrapara aquella obligación, necesidad que guió a los poetas como al cisne su canto, a todos esos que leo y envidio.
Observo ese instante fugaz, mínimo, nada en lo infinito. Me sé perpetradora del cambio: el mover mi mano para escribir significa la indefectible y perpetua muerte de lo que me maravilla tan hondamente. Me sé, también, cobarde como para siquiera intentar reservar esa imagen irrepetible, única, asombrosa, curiosa.
No voy a poder describir la sombra como lo hizo Juana en su Sueño; no tengo un cisne, símbolo de vida, estética y moral; no soy voz de nadie, ningún ser en sufrimiento me llama en lo recóndito para que hable por él. Me tengo a mí nomas, ningún motivo ulterior, ninguna función, nada. Yo, mi burguesía, mi individualidad, mis palabras serviles sólo a mí.

Y el termo hace ruidos extraños,
el aire quiere salir.
Tal vez sólo eso deba hacer
respirar.

Imanes del cuerpo
llamen a su eolo metal
acompasen la sangre.
Durmamos.