Fuiste el mejor de mis simulacros
te construí tan detalladamente.
Trace tu pelo,
suave,
con el punto justo de rebeldía,
con el punto justo de tu inconformismo.
Trame tus ojos,
indagantes,
con los gestos curiosos,
con la mirada necesaria
que me dejaría con las ganas
de más, siempre de más.
Rehice tus labios,
como una linea infinita
que jamás podría terminar
para mi
pero que vos,
ay con mi imaginación,
lograbas anular.
AH, pero me niego,
me niego totalmente
a pensar que fui solamente yo
la culpable de esta obra.
No fui sólo yo
la causante del pedestal
la que erigió la estatua
la que urdió el cosmos en tus manos,
la que creyo en tu universo,
que eras todo,
todo todo todo.
Absolutizante.
Lo que yo no,
lo que yo nunca
lo que yo jamás
Yo en disyunción.
Siempre en disyunción.
Anulaste mi hacer.
Incompetente
Completamente incompetente.
AAAAAH, yo yo tan acostumbrada a ser
el sujeto de hacer
me encontré, atrapada, anonadada
en mi estado.
Mi estado y nada más.
Sin posibilidad de cambio
sin proceso.
Sin ser.
Soy en el hacer.
Lo otro, no soy.
Y para colmo de males
tuviste la atorrancia
de convertirte
en el sujeto moralizante
aquel que delató mi condición
de incompetente
de estática
de tan no yo.
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